El círculo se ha cerrado

Por fin se ha cumplido el propósito de mi existencia en este planeta, por fin la vida tiene algo de sentido, por fin el círculo se ha cerrado. Lo que sigue ahora es la crónica del día D:
Hace 2 lunes obtuvimos las codiciadas entradas de cine que nos abrirían las puertas al conocimiento y al disfrute que sólo los frikis de paladar más fino merecen compartir. Objetivo conseguido: primer día, primera sesión. Hoy, Lunes 19 de Mayo de 2005 (el citado día D), tras recoger a todo el mundo y casi atropellar a varias decenas de transeuntes que intentaron interponerse entre mi y mi destino, llegamos a los Yelmo a las 15:34, es decir, 26 minutos antes de la hora a la que empezaba la obra maestra. Y con nuestras entradas en mano nos dimos de narices contra una cola bastante larga que empezaba al pie de las escaleras mecánicas y que administraba a su antojo el segurata del cine. Tras pocos minutos logramos sortear al segurata, subir las escaleras y entrar en la sala 13, bastante llena de gente. Aun así, conseguimos sitios bastante buenos. Dos filas delante nuestro había varios frikis que llevaban réplicas auténticas de los mangos de varios sables láser, a quienes el fotógrafo de la prensa que se encontraba presente inmortalizó con sus friki-objetos escasos momentos antes de que se apagasen las luces de la sala. Tras 6 minutos (contados de reloj) de anuncios, y sin la mítica ya canción de los teleñecos, comenzó la película. No la voy a comentar (todavía) porque todavía hay gente que no la habrá visto. Lo que voy a comentar es la situación de la sala y del público. Durante la primera hora y media no se oyó ni una sola palabra, ni nadie tosiendo ni nada de nada. A partir de entonces, sólo algun murmullo de vez en cuando, pero nada de importancia.Tras 2 horas y 7 minutos (aproximadamente, que la emoción me impidió fijarme tanto en el reloj) de contener la respiración comenzaron los títulos de crédito. Hubo un intento de aplauso por parte de algunos sectores del público que pareció que iba a ser ahogado en seguida, sin embargo, se hizo notar lo suficiente para llegar a la calidad de aplauso decente. Tras los títulos de crédito y ya con las luces encendidas, las exclamaciones de asombro y los comentarios sobre la película se mezclaron mientras bajábamos por las escaleras mecánicas intentando resistir los impulsos de contar a voces todo lo que pasó en la sala del cine, pues otro numeroso grupo de gente esperaba para entrar a la siguiente sesión. Coche y vuelta a casa. Espero que la veais pronto para poder comentarla tranquilamente. La verdad es que superó ampliamente mis espectativas. La vida no volverá a ser la misma desde esta tarde.

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