Expo 2008

Hace un par de fines de semana hice un viaje a la Expo de Zaragoza, con el pretexto de visitar al menos una vez en la vida una de las famosas exposiciones universales.
En realidad el viaje se limitó a un laaargo desplazamiento en tren el viernes (donde pude ver la Jungla 4.0, que no la había visto, y La joven Jane Austen, que jamás habría visto por voluntad propia) hasta Zaragoza, donde visitamos el Pilar, y luego vuelta al hotel a dormir y pasar el sábado entero en la Expo para volver a pasar el domingo entero en el tren, donde pude ver la peli de las hermanas Bolena 3 veces (sí, 3 veces). Menos mal que Scarlet Johanson alegra bastante la vista, que si no…
Aquí estoy yo en la plaza del Pilar, con la famosa bola del mundo:

En la plaza del Pilar

El hotel estaba a las afueras de Zaragoza (por no decir el culo del mundo), pero estaba muy bien. Las habitaciones eran muy amplias y estaba todo muy nuevecito. Lo malo fueron los 15 € que nos colaron por cada desayuno (y éramos 3, así que la broma nos salió por 45 eurazos).
De todas formas aprendimos la lección y al salir de la expo el sábado fuimos a un supermercado y cogimos lo necesario para desayunar por nuestra cuenta el domingo.
¿Qué decir de la Expo? Ante todo voy a dejar clara una cosa, y es que me prestó mucho hacer el viaje y haber visitado una Expo universal. Pero tras aclarar eso tengo que decir que hay algunas cosas que están muy bien y otras que son una auténtica tomadura de pelo.
Como ejemplo puedo decir que algunos de los pabellones no valían para nada, y que no pudimos entrar en el de España por culpa de que cuando fuimos a sacar el fast-pass a la hora de comer ya no quedaban entradas para ese día. Y como el pabellón de España es el único en el que es obligatorio el fast-pass para entrar (a parte del acuario) al final nos quedamos sin verlo.
Sin embargo también tengo que decir que hubo algunos pabellones que me encantaron. Fue el caso de Mongolia, Angola, Marruecos y sobre todo Japón.
El de Japón era uno de los que más cola había que esperar para entrar, pero mereció la pena sin duda. Además, hubo una pequeña clase de japonés impartida por una de las voluntarias japonesas que estaban en la cola, y también ponían contínuamente vídeos con imágenes de Japón en unas pantallas situadas por fuera del pabellón. Aquí podeis ver la cola de cerca de una hora (hacía varias eses) y en la que de vez en cuando salía un voluntario a apretujarnos un poco al más puro estilo japonés xD:

La cola del pabellon de Japón

Otro pabellón que estuvo genial fue el del Caribe. No por los mini-pabellones de los países, que no tenían nada dentro salvo vídeos de complejos turísticos, si no porque a la entrada había una sala que recreaba la atmósfera del Caribe. Y la verdad es que cuando entré me recordó muchísimo a la sensación que sentí cuando llegué a Punta Cana en el viaje de fin de carrera.
Aquí estoy en la calle caribeña que había dentro del pabellón donde había también un bar donde te podías tomar lo que quisieras:

La cola del pabellon de Japóncalle caribeña de la Expo

Otra de las cosas que pudimos ver (así en plan equilibrista entre un montón de gente) fue la famosa cabalgata del Circo del Sol, que si bien es muy espectacular y de muy buen gusto, qué queréis que os diga, no me dio más.
Para comer nos fuimos a Uruguay, a comer un bife que estaba buenísimo (ya podía porque nos clavaron el puñal más afilado que encontraron) y por la tarde nos dedicamos a seguir visitando países.
Lo de las colas es algo digno de mención, ya que había algunos sitios donde resultaba prácticamente imposibe entrar. De hecho el único sitio donde tuvimos moral suficiente para hacer cola fue Japón, y porque me había empeñado yo. Pero hubo sitios como Alemania o Mónaco donde las colas eran siempre inmensas.
Otra cosa digna de mención fue que mientras estábamos en la cola de Japón nos fijamos en la decoración del pabellón de Francia (otro que no valía para nada) ya que estaba justo enfrente, y encontramos una tendencia un tanto extraña:

La extraña decoración de Francia

Si os fijáis bien (bueno, en realidad casi no hace falta fijarse) veréis que entre las muchas fotos de temática relacionada con el agua que poblaban las paredes exteriores del pabellón se podían encontrar varias fotos de váteres. Y no una ni dos, sino 3 o 4 en toda la fachada, al lado de fotos de niños en piscinas y cosas así. La verdad es que con ese inicio tan poco prometedor no me extraña que el pabellón no valiese un duro.
Y otra de las cosas que merecen una mención especial es el famoso pabellón botijo (ese hecho de barro), donde metieron a las ONGs y donde pudimos ver a unos monjes haciendo uno de esos dibujos en el suelo hechos con arenas de colores:

Los pobres monjes haciendo el dibujito

Pues la gracia está en que el pabellón no está hecho en plan materiales renovables y cosas de esas, si no que es un edificio a medio hacer y encima en plan chapuzas. Pero eso sí, los de las ONGs encantados.
En fin, que el viaje estuvo genial (no tuvimos calor sofocante) y la Expo también a pesar de los ríos y ríos de gente y del mucho muchísimo caminar. El trayecto de ida se salvó un poco por la Jungla 4.0 y en el de regreso me pude aprender la peli de las hermanas Bolena de memoria (3 veces seguidas son muchas). Los precios por las nubes, lo que es normal, y Zaragoza tenía muy buen aspecto, cosa de la que me alegro mucho.
No fue un viaje muy largo, pero bueno, ese fin de semana fue la gran escapada de este verano.
Un saludo.

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