Lutherapia

La semana pasada tuve la oportunidad de volver a ver a Les Luthiers en directo, esta vez con su espectáculo Lutherapia y con la suerte de que actuaron en Oviedo, con lo que no tuve que coger ningún avión ni pasar horas viajando para verles.

Lutherapia

Siempre he sido un gran admirador de Les Luthiers, básicamente porque me deshuevo con todo lo que hacen, así que siempre que he podido he ido a verles. La anterior vez fue en Madrid, con su espectáculo Los Premios Mastropiero. Y al igual que aquella vez, tampoco defraudaron.
El espectáculo es magnífico: 10 canciones (además de Ya no te amo, Raúl, que representaron fuera de programa) con sus introducciones y actuaciones en clave humorística. En total duró una hora y 50 minutos, y a partir de la cuarta canción, Paz en la campiña, empecé a deshidratarme peligrosamente de tanto llorar de la risa. Además, presentaron dos instrumentos impresionantes: el bolarmonio y la exorcítara. La exorcítara es una especie de arpa cuyas cuerdas han sido sustituidas por tubos de neón y que utilizan en la canción El Día del Final:

Exorcítara

El bolarmonio es una especie de teclado formado por pelotas de fútbol que al apretarlas suenan como un acordeón, cada una con un tono diferente. La mejor forma de entenderlo es viéndolo en acción (en uno de los mejores fragmentos del espectáculo, el Rhapsody in Balls):

Los fragmentos que más me gustaron del espectáculo fueron el Rhapsody in Balls, El Flautista y las Ratas, y el Aria Agraria. El primero porque es una maravilla musical (sólo hay que ver el vídeo), el segundo porque creo que fue el momento que más me reí de la noche y el tercero por lo complicado de la canción.
La única pega que le puedo poner al espectáculo es que se celebró en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Oviedo, la famosa nave espacial de Calatrava, y el auditorio es blanco. Entero. Y parece que no, pero la claridad alrededor del escenario puede llegar a distraer (aunque no fue el caso). Además, no sé si por la forma del auditorio o qué, pero había cierto eco. Por lo demás fue una noche perfecta.
Siempre digo lo mismo: es un espectáculo caro (no recuerdo cuánto costaron las entradas, pero es caro) pero a cambio pasas dos horas seguidas sin parar de reirte. Y si es cierto que la risa alarga la vida, este espectáculo te garantiza un par de años más.
Si os gusta la música y disfrutáis con el buen humor, Les Luthiers siempre son recomendables.
Un saludo.

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