Ira de Titanes

Hace un par de días se estrenó Ira de Titanes, la esperadísima segunda entrega del remake de Furia de Titanes. Como la primera me había gustado tantísimo (con el tema de los árboles bluetooh y eso) decidí ir a verla.

Ira de Titanes

Se suele decir que las segundas partes nunca fueron buenas… y yo no soy nadie para contradecir el saber popular. Eso sí, se puede decir sin ningún miedo a equivocarse que esta segunda parte es mejor que la primera.
Las cosas quedan muy claras desde el primer minuto de película: dioses superpoderosos dandose leñazos, soltando bichos por el mundo, y un héroe (pescador, viudo y padre de un lumbrera de 10 años, al más puro estilo del cine español) resolviendo la papeleta de la humanidad. Otra cosa que queda muy clara desde el principio es que no se trata de una película que invite al espectador a pensar (al menos en nada relacionado con la trama de la peli). En toda la película hay 10 minutos de diálogo, de los que sobran 5.
El plantel de actores elegidos para la ocasión no podía ser peor, con excepción de Liam Neeson y Ralph Fiennes, como siempre maestros de la gran pantalla y Bill Nighy, con su cómica interpretación de Hefesto (con un cierto toque de Gollum bastante gracioso). Un envejecido y fofo Sam Worthington, a quien la caracterización de Perseo (básicamente una fregona en la cabeza y cubierto de suciedad hasta las cejas) no ayuda nada, no consigue dar el pego ni como héroe griego, ni como pescador, ni como padre, casi ni como ser vivo.
Por suerte para él, a lo largo de su aventura le acompaña Rosamund Pike en el papel de Andrómeda, cuya única función en los 99 minutos que dura la película consiste en poner la misma cara de susto sea cual sea la situación, y cuyas dotes interpretativas se basan en dar la impresión de que la falda que lleva es algo más corta conforme avanza la película.
Del personaje Agenor (Toby Kebbell) no voy ni a hablar. Baste decir que es el Jar-Jar Binks de la antigua Grecia.
Voy a romper una lanza en favor de los actores diciendo que realmente es una película en la que de poco sirven años y años de estudio en academias de interpretación o de experiencia en Broadway. En esta película, con ese guión tan pésimo, no se les puede pedir más.
La música no está mal, pero no va nada acompasada con las escenas ni el momento de la película. Es algo así como si pusiesen la música de Heidi mientras el predator se pega con Arnold Schwarzenegger. El doblaje también es malo (me reitero en que cada vez vamos a peor), aunque sin llegar el nivel de Thor, con un Perseo que en los últimos años se ha debido fumar media Anatolia.
Aunque no todo es malo. Los efectos especiales son una pasada. Una auténtica pasada (en serio, ya veréis a Crono). Se nota dónde se han gastado los cuartos. Los monstruos que salen en pantalla están realmente bien conseguidos.
No obstante, unos efectos especiales impresionantes no compensan unas actuaciones tan malas, ni detalles como la falta de armaduras brillantes para los dioses (eso sí que lo eché de menos, se ve que los recortes en Grecia han llegado hasta el Olimpo) o un Pegaso borracho.
Un detalle curioso: (SPOILER, selecciona el texto desde aquí
Los que jugáis a Warhammer encontraréis interesante la pelea con los cíclopes. De hecho reconoceréis 3 de los ataques del Gigante de los Orcos y Goblins.
hasta aquí para leerlo).
En resumen: acción y más accion en una película sin pretensiones. ¿Mejor que la primera? Definitivamente sí. ¿Merece la pena ir al cine a verla? Bueno, podría haber sido peor, así que sí, se puede ir a verla.
Un saludo.

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