El Hobbit: La desolación de Smaug

Hace unas cuantas horas se estrenó la segunda parte de la saga de El Hobbit, la serie de películas basadas en el libro homónimo. Yo ya tenía la entrada desde hace una semana, así que me fui al cine a verla.

El Hobbit: La desolación de Smaug

El Hobbit: La desolación de Smaug

¡AVISO DE SPOILER! En otras críticas que he escrito siempre añado algún párrafo haciendo referencia a partes de la película. En este caso no me voy a contener ni lo más mínimo, así que destriparé sin piedad algunas partes muy concretas de la película. Alguien podría pensar: “¿Una película basada en un libro que ya he leído? No creo que me vaya a contar nada que no sepa.” Bien, alguien estaría equivocado. Lo explico a continuación.

Ante todo, creo que la mejor forma de resumir esta película es por medio de la siguiente frase: Cualquier parecido con el libro es pura coincidencia.

Si bien la primera película estaba basada en el libro y tenía algunos momentos cambiados, ésta es justo lo contrario. Sabemos que se trata de la segunda parte de El Hobbit porque salen algunos personajes que conocemos, como enanos, hobbits, elfos y demás cosas por el estilo. Pero a parte de eso, no se parece en nada al libro.

Y quizás ésa sea la gran baza de la película. Porque si se consigue aguantar determinados momentos sin levantarse de la butaca y salir de la sala, uno se encuentra con una de esas películas llenas de acción, fantasía y momentos realmente espectaculares. Pero claro, si se es fan del libro (como yo) habrá momentos en los que uno lo pasará realmente mal. Los 5 primeros minutos de película son para salir corriendo de la sala.

La película sigue en la línea de explorar la parte del nigromante y el trasfondo de los elfos, dejando el viaje de los enanos en un segundo plano. Debido a esto, hay algunos momentos del libro que se vieron relegados a meros detalles en pantalla (como las flores del jardín de Beorn), mientras que otros símplemente han desaparecido (todo lo de Bofur dormido en el bosque, por poner un ejemplo). Hay muchas partes añadidas que no aportan mucho a la historia, pero que quedan bien en pantalla.

Aún así, resulta una película bastante entretenida. De hecho, a pesar de durar 2 horas y 40 minutos, no da la sensación de ser larga o lenta (excepto un par de escenas que no aportan nada).

Lo bueno

Como era de esperar, técnicamente es una maravilla de película.

Los elfos. Ya me lo pareció en la primera película y en esta segunda película la tónica sigue igual. Los elfos son mucho más molones en El Hobbit de lo que lo fueron en El Señor de los Anillos. Todo lo de las armaduras, los guardias en el palacio de Thranduil, las ostias como panes que reparten Legolas y Tauriel, etc. Lo dicho, los elfos fueron lo mejor de la película (culebrón a parte, claro).

Tauriel repartiendo estopa

Tauriel repartiendo estopa

Smaug. Creo que está muy bien hecho peeeeero…. como también era de esperar, la cagaron al hacerle hablar vocalizando al más puro estilo Dragonheart. En mi opinión, un error. Por lo demás, genial.

Martin Freeman también estuvo genial. Otra cosa es que el personaje sea mejor o peor, pero al actor hay que reconocerle el gran trabajo que ha hecho.

Las arañas en el Bosque Negro. Tenía muchas espectativas puestas en esa escena, ya que es una de mis escenas favoritas del libro, y aunque me pareció un poco corta, la verdad es que me gustó bastante. Sobre todo, me gustó la forma en que resolvieron el asunto de los diálogos entre ellas. Un punto a favor de Peter Jackson.

Los escenarios, como la ciudad de Esgaroth o los salones del palacio de Thranduil en el Bosque Negro. Espectaculares.

Mención especial al momento en que Gandalf le dice a bilbo: Tú antes molabas. Creí que me descojonaba de la risa.

Lo malo

Madre mía, necesitaría semanas para enumerar todo lo que no me gustó de la película.

Por supuesto, los enanos (a parte de Balin, del que me declaro fan incondicional). Siguen siendo unos melenudos imberbes con zapatos de payaso. Y eso sin hablar del emo Thorin con su cara de Robin Williams y su nariz de Pinocho.

Algunos momentos sobraron completamente. Las escenas de batalla incluían algunos planos pensados exclusivamente para el 3D y no aportaban absolutamente nada a la película. Toda la escena de la batalla con el dragón es absolutamente ridícula. Totalmente prescindible.

Smaug vocalizando. Error.

La escena de los barriles. Error.

Que la mitad de los enanos se quedase en la ciudad del lago en vez de ir a la montaña. Error.

Sauron. ERROR, pero con mayúsculas. Me encanta toda la trama del nigromante, porque es una parte de la historia que a todos los fans nos gusta, pero la decisión de mostrarle con la imagen de Sauron fue, cuanto menos, un error.

El extraño momento culebrón en el que Thranduil le prohíbe a Tauriel liarse con Legolas (a pesar de que a Tauriel le hace tilín el enano Liv Tyler).

Los cinco primeros minutos de película son, literalmente, los peores 5 primeros minutos de la historia del cine. Punto.

El veredicto

La verdad es que me gustó mucho más esta segunda parte que la primera. Quizás por lo poco que se parece al libro. Y al igual que con la primera parte, si no se es fan del libro, la película resulta muy entretenida.

Muy recomendable (aunque solo sea por ver a los elfos repartiendo muerte y destrucción a diestro y siniestro).

Un saludo.

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